El Instituto Superior para la Formación de Docentes “Pedro Goyena” se creó en el año 1993 con el fin de convertirse en centro de formación, capacitación y perfeccionamiento para los docentes y los responsables de los establecimientos de enseñanza de la diócesis de Lomas de Zamora.
El ímpetu fundacional puede encontrarse en las gestiones encaminadas por los miembros de la Junta Regional de Educación Católica de Lomas de Zamora (JUREC).
Tras más de 15 años de historia, se crea en la JUREC el Instituto de Perfeccionamiento (Actuación SNEP 13745/91) que define sus objetivos así:
Reflexionar con criterio evangélico y científico sobre la educación en nuestros días:
prestando un servicio a la comunidad, irradiando una acción educativa de perfeccionamiento y actualización para todas las disciplinas del lineamiento curricular de los distintos niveles de enseñanza y para todas las asignaturas para-escolares y para-curriculares.
creando un espacio de comunicación e intercambio donde, tanto docentes como estudiantes puedan volcar sus experiencias, enriqueciéndolas personal y profesionalmente.
fomentando en la comunidad educativa diocesana la integración de grupos de trabajo entre las instituciones, para mejorar la educación.
promoviendo la investigación en la búsqueda de soluciones alternativas, para dar respuesta a los problemas educativos de la diócesis.
Un año más tarde, en 1992, también en el seno de la JUREC, se crea el Departamenteo de Investigación y Planeamiento, con un equipo de tres docentes investigadores que al momento de la creación del Instituto formarán parte de la planta de profesores : el prof. Oscar del Rosal y las profesoras Silvana D´Apice y Susana Etchegoyen.
El Departamento de Investigación intenta ser una organización de trabajo que, a partir de la indagación de la realidad educativa formal y no formal de la diócesis, pudiera contribuir a la detección problemas educativo, la colaboración con otros agentes para la generación de proyectos que procuren la solución de los problemas reconocidos y su evaluación.
Las acciones de Perfeccionamiento e Investigación marcaron una impronta muy fuerte en el actual Instituto, que nació con el afán de especializarse en una oferta fundamental ligada a la capacitación docente y a la investigación educativa.
Así es que en 1993, Alicia Peco - secretaria de la JUREC – y Susana Etchegoyen – Directora del Instituto de Perfeccionamiento del mismo organismo – presentaron al Sr. Obispo la inquietud de crear un Instituto de Formación Docente dentro de la jurisdicción provincial del sistema escolar.
El comunicado de la creación, de manos del Obispo de la Diócesis de Lomas de Zamora expresa entre otras ideas:
“Entre otras razones para tal decisión, este Obispado entiende que la transformación educativa suscitada por la Ley Federal de Educación recientemente sancionada, requiere la existencia de centros formales de perfeccionamiento para los docentes y responsables de nuestros establecimientos de enseñanza. A fin de coordinar la tarea y aunar esfuerzos en tal sentido, el Instituto a crearse, trabajará conjuntamente con la Junta Regional de Educación Católica de la diócesis”.
Susana Etchegoyen, relata parte de esta historia:
“La idea de creación la movilizamos con Alicia, secretaria de la JUREC. Fueron largas jornadas de charla, analizando posibilidades y discutiendo alternativas. De algo estábamos seguras: resultaba necesario tener en la diócesis un Instituto que captara, por su oferta, un sector de la población que no era atendido por otros Institutos de la zona.
Teníamos como antecedente el Instituto de Perfeccionamiento que ya funcionaba en la Junta y se pensó que podíamos sistematizar lo que ya veníamos haciendo, dentro del ámbito del sistema escolar provincial. Como ya trabajábamos en el perfeccionamiento, optamos por dos carreras dirigidas al docente en actividad: Capacitación Docente y Capacitación para la Función Supervisora Docente.
Tomada la decisión empezamos a pensar en educadores para cubrir las cátedras. En nuestra imaginación ya funcionaba un equipo de trabajo que no pareció estupendo”.
Así, en 1993, nace formalmente el Instituto que, como resulta natural, comienza a funcionar en la sede de la JUREC en la calle Portela 8. Alicia Peco habla de los primeros profesores:
“Pensar en armar el equipo de profesores fue lo más lindo. A medida que íbamos haciendo consultas, se iba constituyendo un grupo que, para nosotros, reunía un triple perfil: ser buenas personas, ser católicos prácticos, y ser buenos docentes. Nos entusiasmamos de sólo pensar que el ambiente de trabajo que podíamos forjar iba a poder constituir también un grupo de amigos que trabajaran juntos. Hoy por hoy, este fue uno de nuestros mayores logros: pudimos conseguir un clima institucional de amistad, convivencia y ganas de hacer - poco común en las instituciones escolares -. Y lo que es absolutamente innovador: un instituto superior que trabajara mancomunadamente con a JUREC, es decir con todos los Jardines, Colegios e Institutos de la diócesis.
La primer planta docente quedó constituída así: Silvana D´Apice, José Izzo, Gustavo Gracia, Luis Gavuzzo, Oscar del Rosal, Carlos Gómez, Luis Fernández, María del Carmen Fernández y Jorge Steiman, coordinados por Susana Etchegoyen, la Directora.
En correspondencia con el espíritu inicial que se le pretendió dar al Instituto, se intentó encontrar un nombre para el mismo que sintetizara su perfil católico. Así, se encontró la figura de Pedro Goyena (1843-1892), jurisconsulto, escritor y político argentino, profesor de derecho romano en la Universidad de Buenos Aires, periodista y orador que se destacara durante su diputación (1873-1874) por los memorables discursos sobre la enseñanza y su defensa de la doctrina de la Iglesia.
El Instituto abrió sus puertas en 1994 con dos ofertas de carreras: Capacitación docente Nivel I y II; Capacitación para la Función Supervisora Docente Nivel I, II y III.
La experiencia de 1994 con el primer año de ambas carreras, da cuenta de un balance positivo, pero en ese mismo año, la jurisdicción comienza la transformación educativa que opera en todo el país a partir de la sanción de la Ley Federal. Entre las decisiones que impactan sobre el nivel superior, una de ellas es, justamente, el cierre transitorio de las dos carreras que estaba ofreciendo el Instituto. Así es que en 1995 sólo se continuó en el Segundo año de Capacitación Docente.
El plantel de profesores se abocó entonces a programas de capacitación dentro del marco de la Red Federal de Formación de Docentes Continua. El Instituto va a ofrecer de este modo cursos para maestros y profesores del tercer ciclo de la EGB, maestros de 1ero y 2do ciclo de la EGB, directores y supervisores. Acuña así una tradición en el área de capacitación que resulta una natural continuación de la tarea que desempeña el Instituto de Perfeccionamiento de la JUREC.
Entre 1995 y 1997 el Instituto ofreció gratuitamente, para los docentes de la diócesis, 24 cursos de capacitación reconocidos por la Red Federal. De ahí en más, todos los años, el Instituto realiza ofertas de cursos de capacitación en el marco de la normativa que año a año presenta la jurisdicción.
En el año 1997 el Instituto abre una carrera de grado: el Profesorado en Catequesis. Son muchos los antecedentes que pueden encontrarse al respecto de esta carrera de profesorado, pero indudablemente la tarea realizada por la Junta Catequística Diocesana opera como piedra basal.
El acta de creación de la Junta Catequístic data de 1959 con la presidencia de la Srta. Angélica Chimento y la dirección del Pbro. Agustín Casanova. Este primer acta insta a la Junta a contactarse con las parroquias a fin de estimar las actividades catequísticas y promover la creación de las Juntas Catequísticas Parroquiales.
En 1962 tuvo lugar el Primer Congreso Catequístico Nacional en Buenos Aires. Un numeroso grupo de catequistas de la diócesis, bajo la dirección de Mons. Agustín Casanova, párroco de Ntra. Sra. De los Remedios, de Remedios de Escalada, y asesor de la Junta Catequística Diocesana, asistió a este Congreso. En el mismo se impulsó la intensificación de la acción catequística con una característica bíblica y litúrgica, con un cuidado especial en la formación de catequistas y una preocupación por la organización de la labor catequística.
De 1962 a 1965 tuvo lugar el Concilio Vaticano II que dio pautas claras sobre la renovación doctrinal y pastoral de la Iglesia universal. El Concilio impulsó más todavía la necesidad de renovar y vitalizar la catequesis en toda su amplitud.
Para este fin fue fundado en Lomas de Zamora, en 1963, un Seminario para la formación de catequistas. Este estuvo bajo la dirección de Mons. Agustín Casanova hasta el año 1966. Desde 1967 estuvo a cargo del Pbro. Francisco de Vos, miembro de la Junta Catequística Central y rector del ISCA y, desde 1967, director de la Junta Catequística Diocesana.
Desde su comienzo, el Seminario catequístico, que tenía una duración de dos años, con 120 horas de clase por año, se rigió en cuanto a programas, por el espíritu renovador del Concilio Vaticano II y a partir de 1971 estuvo orientado por los “lineamientos básicos para los Seminarios Catequísticos Diocesanos” de la Junta Catequística Central. Los programas fueron aprobados en todo momento por los obispos respectivos.
Por razones de distancia y horarios, los Seminarios empezaron a multiplicarse. La Junta Catequística diocesana fundó Seminarios en distintos lugares del territorio diocesanos: dos en Lanús, en Adrogué, en Monte Grande, en Guernica, en Ingeniero Budge y en Tristán Suarez; todos con el mismo espíritu requerida para la catequesis escolar, fundamentalmente en las escuelas secundarias, surgió la necesidad de organizar un ciclo superior del Seminario Catequístico, comúnmente llamado “Profesorado en Catequesis”. Éste se fundó en 1981 con sede en Lomas de Zamora y una duración de cuatro años.
Así es que en 1997, viendo la necesidad de contar en la diócesis con catequistas formados y titulados como docentes, con un esfuerzo conjunto entre los equipos de profesores de ambas instituciones, se decide presentar ante el Consejo General de Cultura y Educación de la Pcia. de Bs. As. el “Profesorado en Catequesis”, el que fuera aprobado durante ese año.
Continuando con la impronta capacitadora del Instituto, en julio del año 2007, se abre el Postítulo para Profesoras especializadas en Jardín Maternal (Resolución 181/88), carrera de especialización para maestras jardineras que, debido a la gran demanda inicial, abre con dos comisiones y un total de 120 alumnos-docentes.
La modificación de todos los planes de estudio de nivel superior de la Provincia, como fruto de los acuerdos federales, transforma, a partir de 2001, el Profesorado en Catequesis en el actual Profesorado en Ciencia Sagrada que también se aprobara en el Consejo General de Cultura y Educación tras la presentación de la propuesta curricular realizada por el Instituto. Adecuándose a la nomenclatura de títulos acordada en el seno del Consejo Federal de Cultura y educación se garantiza, para la carrera, la validez nacional del título que se otorga por la Resolución Nro. 858/ 2002 del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación.
La carrera de Capacitación para la Función Supervisora Docente ya no volverá a abrirse pero la de Capacitación docente, modificada en dos oportunidades, primero bajo la nominación de “Postítulo de Formación Docente para Técnicos Superiores” matricula profesionales y técnicos nuevamente desde 2003, hasta el año 2006 en el que una vez más la jurisdicción decide discontinuar dicha oferta.
También las carreras de postítulo se modifican. A partir del año 2003 cada Instituto Superior puede presentar proyectos de postítulo que la jurisdicción aprueba para el año siguiente con la posibilidad de replicarlo un año más. El Instituto Pedro Goyena presenta el “Postítulo de Institucionalización temprana a la diversidad” (Res. 3568/04) que se ofrece para 2004 y 2005).
En marzo de 2006 el Instituto muda su sede a la calle Sáenz en el mismo predio en que funciona la Junta Catequística Diocesana y trabaja arduamente para sostener la calidad académica en la formación de los Profesores en Ciencia Sagrada y para mantener su oferta de capacitación para profesionales, hecho por el cual se firma un acuerdo con la Universidad Católica de la Plata.
Actualmente el 92 % de los egresados está trabajando en escuelas confesionales y no confesionales, de esta diócesis y de diócesis varias, hecho que permite afirmar que la tarea para la cual fue creado el Instituto está en camino y que el desafío de seguir velando por egresados capaces de insertarse en distintas instituciones del ámbito educativo.
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